Disertación



Como su nombre indica, una disertación filosófica es un ejercicio de pensamiento riguroso que invita a examinar un problema desde una perspectiva crítica y argumentada, situándolo en un diálogo más amplio que trasciende nuestras propias fronteras culturales e intelectuales. Disertar supone enfrentarse a una cuestión buscando comprenderla y hacerla comprensible para otros, ofreciendo un razonamiento que pueda ser compartido, discutido y enriquecido por una comunidad global.

Participar en una disertación implica reconocer que las preguntas filosóficas nos conectan con tradiciones de pensamiento diversas: otros las han planteado antes en contextos distintos, y otros vendrán después que las reinterpretarán a la luz de nuevas circunstancias. Nadie piensa en soledad; necesitamos apoyarnos en quienes abrieron camino, pero también atender a los cambios de nuestro tiempo, que generan desafíos y enfoques inéditos.

La disertación exige no sólo reflexionar, sino organizar el pensamiento de forma clara, coherente y argumentada. La estructura —planteamiento del problema, análisis crítico y conclusión razonada— no es una formalidad, sino una herramienta que nos permite comprender mejor nuestras propias ideas y mostrar con precisión las relaciones que descubrimos entre ellas. Al redactar nuestras razones, las afinamos, las depuramos y las volvemos más sólidas.

En suma, disertar es entrar en un diálogo intelectual con uno mismo y con un lector que quizá no comparta nuestro contexto, pero sí nuestra aspiración a pensar con rigor. Es un intento de ofrecer una reflexión abierta, capaz de ser entendida, discutida y continuada más allá de nuestras propias palabras.


Criterios orientativos de valoración de la disertación

De no ajustarse a los requisitos formales de extensión y formato, podrá ser rechazado por el comité organizador. Cada ensayo se valorará sobre 10 puntos, de acuerdo a los siguientes criterios generales:

1.- Riqueza de ideas y profundidad de la reflexión filosófica: hasta 3 puntos. A modo de referencia:
  • Si la reflexión es rica en ideas y posee una gran penetración en su análisis del problema en cuestión logrando un ensayo filosófico de alto nivel. (3 puntos)
  • Si el trabajo propone un conjunto de ideas aceptable y un suficiente análisis del problema en cuestión logrando un buen ensayo filosófico. (2 puntos) 
  • Si el trabajo adolece de falta de ideas en su contenido y su análisis del problema es superficial obteniendo un ensayo filosófico pobre. (1 punto)

2.- Argumentación correcta, coherencia en el planteamiento: hasta 3 puntos. A modo de referencia:
  • Si el ensayo argumenta sólidamente las ideas que propone y es perfectamente coherente en sus planteamientos mostrando la conexión de puntos de partida y conclusiones. (3 puntos)
  • Si el ensayo argumenta suficientemente las ideas propuestas y es coherente en sus planteamientos. (2 puntos)
  • Si el ensayo posee fallos en su argumentación de las ideas propuestas y es incoherente en algunos puntos de su exposición. (1 punto)
3.- Estructura expositiva clara, tratamiento sistemático del tema: hasta 2 puntos. A modo de referencia:
  • Si el ensayo sigue en su exposición una estructura clara y ordenada tratando el tema de forma sistemática siguiendo una línea argumental visible. (2 puntos)
  • Si el ensayo está bien estructurado en general y es sistemático en el tratamiento del tema, pero con algunos saltos en su línea argumental y alguna pérdida de la lógica expositiva. (1 punto)
  • Si el ensayo carece de una estructura clara y su línea argumental es difusa. (0 puntos)

4.- Expresión precisa y clara: hasta 1 puntos. A modo de referencia:
  • Si el ensayo muestra un lenguaje bien preciso, exacto en su terminología y claro, sin oscuridades ni ambigüedades (1 punto)
  • Si el ensayo muestra un lenguaje suficientemente preciso, exacto y claro, pero son algún pasaje algo confuso o ambiguo (0,5 puntos)
  • Si el ensayo muestra un lenguaje impreciso, oscuro y farragoso incapaz de expresar con claridad las ideas que pretende transmitir (0 puntos)

5.- Riqueza del lenguaje y de recursos expositivos (expresividad, amenidad, ironía, humor, originalidad...): hasta 1 puntos. A modo de referencia:
  • Si el ensayo utiliza un lenguaje rico en expresiones, significados y términos filosóficos y se acompaña de recursos expositivos que dan calidad al texto, dando lugar a un discurso personal y original. (1 punto)
  • Si el lenguaje usado en el texto es suficientemente variado en sus expresiones, significados y términos filosóficos y utiliza algún recurso expositivo ganando en calidad. Siendo personal, mantiene un pensamiento clásico. (0,5 puntos)
  • Si el lenguaje usado en el texto es repetitivo, semánticamente pobre y escaso en uso de términos filosóficos y no usa apenas recursos expositivos que enriquezcan la exposición. (0 puntos)

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Se recuerda que, en esta edición, para participar en esta modalidad se ha de inscribir dentro del plazo indicado en la publicación de este blog en relación a la edición de la Olimpiada que sea vigente. Recuérdese que aquellos/as alumnos/as inscritos para la realización del Dilema y el Ensayo serán los únicos que podrán hacerlo, no pudiéndose hacer sustituciones más allá de la fecha que se haya indicado como límite de la inscripción.   
 
De acuerdo con las bases (véase el punto 11) en caso de ser premiado, habrá de defender brevemente su desempeño públicamente en el Acto de Celebración de  Premiados de la Olimpiada. Recordamos que esta defensa determinará el puesto del estudiante entre los tres primeros clasificados.

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